Hemoglobinuria Paroxística Nocturna. Síntomas. Diagnóstico. Tratamiento

6 de octubre de 2026
Hemoglobinuria Paroxística Nocturna. Síntomas. Diagnóstico. Tratamiento
Escrito por: Romero Martín

 

Hemoglobinuria Paroxística Nocturna

La Hemoglobinuria Paroxística Nocturna (HPN) es un trastorno sanguíneo raro y adquirido, en el que el sistema inmunitario destruye los glóbulos rojos provocando una anemia hemolítica y orina de color oscuro, especialmente por la mañana.

Esta enfermedad, causada por una mutación en las células madre de la médula ósea, aumenta el riesgo de aparición de coágulos sanguíneos, de insuficiencia renal, daño a otros órganos y puede ser potencialmente mortal.

 Descrita inicialmente por William Gull en 1866, luego en 1882 por Paul Strübing, que fue quien asoció la patología con los glóbulos rojos.​

Alrededor de 20000 personas padecen HPN en todo el mundo.

La HPN puede afectar a cualquier grupo de edad, pero a menudo se diagnostica en personas de 30-40 años.

 

Causas

   Es un trastorno clonal adquirido, lo que significa que se produce por una mutación genética, que ocurre después del nacimiento, en las células madre de la médula ósea.

 

   La mutación genética afecta a un gen llamado PIG-A, que impide que los glóbulos rojos tengan proteínas protectoras (CD55 y CD59) en su superficie. 
   Como resultado, los glóbulos rojos son atacados y destruidos por el sistema inmunitario del propio cuerpo.
Síntomas
El nombre de la enfermedad, con los conocimientos actuales, no la describiría correctamente, ya que no siempre aparece Hemoglobinuria (excreción de hemoglobina con la orina), no es paroxística sino que la hemólisis intravascular es continua, y no es sólo nocturna ya que la hemólisis no se produce sólo durante la noche. Los pacientes con HPN presentan síntomas

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comunes a otras patologías (fatiga, debilidad, mareos, entre otros), y es frecuente encontrar, además:​

Orina oscura:

   Es el síntoma más característico, especialmente por la mañana, debido a la liberación de hemoglobina en la sangre. 

Anemia hemolítica:

   Los glóbulos rojos se rompen prematuramente, lo que provoca fatiga intensa y dificultad para respirar, incluso con poco esfuerzo. 

Coágulos sanguíneos (trombosis):

   Son una complicación grave y común que puede afectar venas y arterias, incluyendo el hígado y el cerebro. 

Otros síntomas

   Dolores de cabeza, dificultad para tragar, hematomas y dolor muscular o articular. 

   Orina oscura intermitente (hemoglobinuria).

   Fatiga intensa o cansancio muy acusado.

   Dolor abdominal, dolor en el pecho.

   Dolor de espalda y de cabeza.

   Dificultad para respirar y para tragar.

   Anemia o disfunción eréctil en varones.

 

Complicaciones
    Insuficiencia renal.

   Hipertensión pulmonar.

   Daño en órganos como el hígado, cerebro y corazón.

La HPN es una enfermedad grave y potencialmente mortal que suele producir trombosis tanto en las venas como en las arterias. La más frecuente es la trombosis venosa profunda, seguida de la trombosis en venas hepáticas, porta, esplénica, mesentérica, cava inferior, venas del SNC, venas dérmicas o vena central de la retina. La trombosis también puede manifestarse como ictus, infarto al miocardio o como accidente isquémico transitorio.​

Diagnóstico

 

La prueba de diagnóstico para la HPN es la citometría de flujo, que se realiza con sangre periférica. Esta prueba de laboratorio identifica a las células sanguíneas que no tienen proteínas de anclaje (GPI) (monocitos, granulocitos y glóbulos rojos). El porcentaje de células sanguíneas deficitarias de GPI respecto al total de células sanguíneas se denomina clon HPN.​

   Hemograma completo.

   Niveles de LDH (lactato deshidrogenasa) y de haptoglobina, para averiguar el grado de hemólisis.

   Hemoglobina en la orina.

   Creatinina sérica y filtrado glomerular.

   Determinación del ProBNP o NT-ProBNP (para la hipertensión pulmonar).

   Pruebas de imagen: ecografía Doppler o resonancia magnética (principalmente para descartar trombosis).

Tratamiento

Hasta el 2007, los pacientes con HPN se trataban únicamente con terapias de soporte:​

   Transfusiones: muchas veces imprescindibles para la recuperación de la anemia, pero pueden ocasionar, a largo plazo, sobrecarga de hierro.​

   Vitaminas: vitamina B y ácido fólico, para favorecer la formación de glóbulos rojos.

   Anticoagulantes: que no son realmente efectivos para prevenir las trombosis en el entorno de la HPN.​

   Corticoides: que son potentes como antiinflamatorios utilizados en ciertas crisis hemolíticas, pero con poco resultado en esta enfermedad y con efectos secundarios a largo plazo.

En la actualidad para el tratamiento Farmacológico:
   Se utilizan terapias que bloquean la acción del sistema inmunitario, como el eculizumab o el ravulizumab, que se administran por vía intravenosa y son muy eficaces para reducir la hemólisis y prevenir la trombosis.

   En el 2007, se autorizó este tratamiento específico para la HPN. Se trata de un anticuerpo monoclonal humanizado que bloquea la proteína C5 del sistema del complemento, con lo que impide la activación del complemento terminal y, por tanto, la hemólisis.​

   Los estudios a largo plazo también han demostrado que el tratamiento cambia la historia natural de la enfermedad y que la supervivencia se iguala a la de la población general de la misma edad y del mismo sexo.​​

Trasplante de médula ósea: 
   Es un tratamiento más agresivo que puede ser necesario en algunos casos, pero con el advenimiento de las terapias anticomplemento, ahora se considera con menos frecuencia. 
   El trasplante de médula ósea (TMO) parece ser el único tratamiento curativo; sin embargo, al tratarse de un tratamiento de alto riesgo y con alto índice de morbimortalidad, quedaría relegado a pacientes con una insuficiencia medular grave asociada a la HPN.​
El Tema: Hemoglobinuria Paroxística Nocturna. Síntomas. Diagnóstico. Tratamiento, ha sido revisado, elaborado resumido por la Dra. María Júlia Romero Martín, Especialista en Neurología y Medicina Interna, para publicar en: www.tumedicoinforma.com

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